Lorelis Cova Coach | UNA CITA CONTIGO
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UNA CITA CONTIGO

¿CÓMO HABLAS CONTIGO MISMO?

¿Cómo te tratas a ti mismo? ¿Qué relación tienes contigo? ¿Te hablas con tranquilidad o te pillas alguna vez juzgándote, menospreciándote, etc.?

En este artículo quiero hablarte de la búsqueda para mejorar esa relación contigo.

En todo proceso de coaching, el planteamiento inicial, a veces surge de un problema, de una inquietud, inconveniente o dilema. Un detonante movilizador en general. Para cada uno de nosotros es particular e intransferible. La búsqueda personal sólo nos moverá si ES el tema que necesitamos mover y si es el momento de hacerlo. Para algunos podría ser activarse, pasar a la acción, y para otros lo contrario, calmarse, parar, dejar de actuar por actuar, por poner un ejemplo. Algunas frases motivadoras y potentes te pueden llegar a lo más profundo mientras que otras se convierten para ti en una frase hecha que muchos repiten, suena muy bien pero a ti, justo en ese momento no te dice nada.

Hoy en día no paramos de escuchar la palabra coaching, “es necesario e importante”,  otras veces surgen voces contrarias que no le dan crédito. Para algunos, los coachs proliferan y se han convertido en una especie de plaga que no para de extenderse y no entienden para qué puede servir. Para otros no existen los suficientes para abarcar todo el trabajo necesario que hay en esta disciplina.

Desde que mis conocidos se enteraron de mi inclinación por el coaching, comenzaron a  decirme: “en mi trabajo haría mucha falta”, “en mi empresa lo están comenzando a aplicar”, “entre mis colegas necesitaríamos una ayuda como esa” y así por el estilo.

Si buscamos el punto medio de estas corrientes, ¿es tan bueno o tan malo como lo plantean algunos?.

Quizás desmitificarlo y convertirlo en una herramienta del día a día ayude y traiga luz y frescura sobre este punto.

 

¿ES EL COACHING BENEFICIOSO PARA TI?

La vida diaria, desde que nacemos hasta que nos planteamos un cambio, si es que llega esa posibilidad, por lo general solía ser un continuo proceso de acciones, cumpleaños y metas. Nuestros ancestros y padres nos transmitieron ideas, conocimientos y sabiduría, cada uno con su método de aprendizaje particular, su cultura, su bagaje y sus vivencias. La familia y la escuela solía ser la principal fuente de información que nos adiestraba para prepararnos en nuestros objetivos vitales. Nacer, crecer, reproducirse y morir.

Algunos con un poco más de filosofía nos invitaban a escribir un libro, plantar un olivo o volar en globo. (Esto último aún me faltaría, por cierto, ja ja ja.)

Con la llegada de mayor bienestar material, gracias a las revoluciones industriales, informáticas, distribución de la riqueza y todos esos logros, las personas con las necesidades básicas resueltas comenzaron a buscar algo más que las básicas metas que se habían planteado nuestros antepasados. Una vez realizadas las funciones clásicas que nos habían transmitido llevar a cabo, comenzamos a cuestionarnos, si es que conseguíamos llegar a esa posibilidad, a plantearnos temas y vacíos que hasta ahora no habían hecho falta.

Es probable que los menos afortunados en esos patrones clásicos de desarrollo ya se habrían tenido que plantear esos cambios para poder pasar a otras fases de desarrollo, si fuera el caso. Algunas mentes inquietas, ya se plantean temas filosofales desde temprana edad, y si sus padres no les coartan, les permiten y motivan a profundizar esos temas, el siguiente paso natural es encontrar esas respuestas.

 

¿QUÉ TE QUIERO DECIR CON TODO ESTO?

En la vida, por una u otra razón nos llegamos a preguntar muchas veces temas que a priori pueden parecernos difíciles, o confusos. A veces esas interrogantes no parecen apropiadas o adecuadas con nuestras metas y escenario natural. Familia, amigos, compañeros, poder adquisitivo, etc. Algunas veces encontramos respuestas que parecen ser suficientes para nuestras expectativas. A menos que nos haya tocado vivir una experiencia muy dolorosa que requiera de una intervención psicológica, no solemos buscar y no solemos necesitar ayuda externa.

Es decir, el mundo no nos prepara necesariamente para ahondar en esa directriz máxima del templo de Delfos: “Conócete a ti mismo”. Los que amamos la lectura podemos encontrar algunas guías prácticas en los personajes literarios o históricos. Los que no, quizás se comparen con otros conocidos que funcionan de otra manera y que ante situaciones similares responden de manera diferente.

Y sin embargo, si hace tantos siglos alguien se planteó como prioridad el autoconocimiento podríamos pensar que sí es algo importante para nosotros. Y tan importante que algunos filósofos, pensadores, maestros y solucionadores de toda clase de problemas se lo plantean como el eje central de nuestra existencia, el fin último: conocernos y trascender nuestra dualidad. Trascender el ego, esa personalidad que nos protege del dolor y del miedo pero que nos aleja de lo que realmente somos. Equilibrando su actuación cuando haga falta pero permitiéndole que descanse cuando no sea necesario.

 

¿ENTONCES, NECESITAS CAMBIAR, NECESITAS CONOCERTE?

¿QUÉ NECESITAS?

Necesitamos mejorar la relación con nosotros mismos. Cuidar de nosotros mismos, atender nuestras necesidades y escucharnos como nunca antes nadie lo hizo.

Algunos nunca llegan a planteárselo a menos que su trabajo lo demande. El estrés y su gestión. O conseguir más metas y más ascensos. Despidos. Separaciones y pérdidas de seres queridos. En definitiva la necesidad de gestionar los cambios que nos golpean bruscamente. Es por ello que el capullo que se transforma en mariposa es el símbolo del coaching. Uno de los orígenes naturales de esta herramienta es el mundo laboral y el deporte, pero también la filosofía de los griegos. Sócrates y Los Diálogos de Platón.

De esta manera, encontrar respuestas ante retos y cambios sería el camino más natural para la intervención de un coach. Un camino práctico, fácil y ecológico para hacer el cambio necesario o esperado (pero no por el ego) y conseguir la tranquilidad prometida del paraíso en la tierra.

Para terminar por hoy, quiero pedirte que nada de lo que yo te diga, aquí o en otros escritos o publicaciones –incluso nada de lo que nadie más te diga— te lo tomes como una verdad absoluta, indiscutible y/o perpetua. Sólo si resuena contigo lo podrás integrar a tu vida, a tu aprendizaje, si ese fuera el caso. La vida en su continuo movimiento y evolución puede darnos respuestas tan variadas y particulares como todos los cambios que ocurren en la naturaleza. De allí la importancia de la pregunta socrática para todo proceso de aprendizaje y auto-re-conocimiento. Siéntete libre de ser tú. A por ello si es lo que toca.

 

¿Suena utópico? ¿Qué puedes perder por probarlo y quizás hacer realidad la premisa de Krishnamurti:

 

Solo cuando la mente está tranquila porque nos conocemos a nosotros mismos y no porque nos impongamos una disciplina, sólo entonces, en esa tranquilidad, en ese silencio, puede nacer la realidad.
Sólo entonces puede haber dicha, puede haber acción creativa.

J. Krishnamurti

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